martes, 5 de junio de 2007

El regalo más lindo que he recibido


La estrella más hermosa del universo

A Amancio le gusta dejarse llevar por el adormecedor y suave oleaje del río. Sólo dejarse llevar mirando las estrellas, sin pensar en algo definido. Tal vez miraba esas estrellas que tanto le gustaban con la esperanza de encontrar... Tal vez era difícil para él estar consigo mismo en esa profunda y peculiar soledad. Peculiar para los de su raza ya que, como sabrás, un cisne de cuello negro como Amancio ya debería estar emparejado según los cánones establecidos. Sin embargo, para él la cosa no es tan sencilla.

Verás, la posibilidad de que la elección de su pareja sea determinada por un conjunto de feromonas le producía náuseas. Él quería algo más. También se oponía a la absurda tradición “cisnesca” de permanecer con la pareja durante toda la vida. No por que no quisiera tener una eterna compañera (confidente, amiga, amante…), sino por el hecho de que fuese una tradición. Lo que él buscaba no era un pacto momentáneo que en el futuro se cumple por el hecho de ser un pacto; lo que él buscaba era ese sentimiento lleno de voluntad que se renueva cada día, que evoluciona pero sigue siendo el mismo, que envejece con una vitalidad envidiable. Pero en verdad no buscaba, sólo miraba esas estrellas que tanto le gustaban con la esperanza de encontrar...

Un día divisó en una playa una pareja de humanos que parecía cumplir con las exigencias de su ideal. Los envidió en lo más profundo, por lo que se rehusó a mostrar algo que no fuese su cola para la fotografía. Al girar su cuerpo para el desaire se encuentra pico a pico con Siomara, quien le sonríe nerviosamente por la cercanía del encuentro. De ahí a las conversaciones cotidianas, a las tímidas miradas, a las alas sudorosas, al nado cercano, a los contactos corporales furtivos, a los cariños disimulados, al primer beso, a los celos de-vez-en-cuando, a las promesas de cada mañana, a los pequeños enojos, a la cálida ternura, a la posibilidad del amor eterno.

A Amancio le gusta dejarse llevar por el adormecedor y suave oleaje del río junto a Siomara. Sólo dejarse llevar mirando las estrellas juntos, pensando en ella. Sigue mirando las estrellas, pero ya no con esa añoranza de hace un año y medio. Sabe que su amor es sublime, que se necesitan, que el tiempo le dará la razón. Sigue mirando las estrellas, pero ya no con esa añoranza de hace un año y medio. Sabe que tiene a su lado a la estrella más hermosa del universo.

1 comentario:

Raffa :) dijo...

te kiero primi :3