sábado, 9 de junio de 2007

Dejarse ir


Me da cosa la gente que tiene el dedo índice del pie más largo que el dedo gordo. Quiero comer chocolate. Tengo frío. Hoy usé taxy por enésima vez. Tengo miedo. Mañana voy a almorzar con mis abuelitos. En el río mataquito murieron muchos peces. Los adoquines hacen que me resbale con la lluvia. Hoy no me comí ningún chocolate. Tengo miedo. No me gusta ese pareo que cuelga en mi ventanal simulando ser cortina. Amo esa caja metálica de galletas que compré hace un par de años en el jumbo sólo por los gnomos dibujados. Tengo cds que nunca he escuchado completamente. Ese antifaz está lleno de polvo. Tengo miedo. Las estrellas de mi pared están mal pintadas. Tengo los labios partidos. Me robé las pantuflas de mi mamá para siempre. Hay poca luz. Luego tendré que meterme a msn a hacer un trabajo detestable. Ese pez pide a gritos que lo limpien. Tengo miedo. Las puertas del clóset están en el balcón. Me apetece un chocolate caburga. Es más lento que un bolero. Estoy cansada. No lo suficiente. Me olvidé de pasear. Tengo miedo. Quiero escuchar otra cosa. La luna sigue igual. Tengo miedo. El abrigo blanco está sucio. Nadie me está mirando. No puedo dormir. La próxima semana va a llover y perdí mi paraguas. Hay bolsas que son muy bonitas. Necesito demostrarle más que lo normal a la gente que la quiero porque no les digo. El papel se dobló por la humedad. Me gustan esos calcetines. Tengo miedo. Hay cosas que tengo que botar. No es que las cosas no funcionen, es que uno no funciona con ciertas cosas. Tengo miedo. Voy a preparar un jugo de naranjas natural. ¿Qué pasa cuando algo se muere?. Hay un compromiso sellado con sangre. Tengo miedo...

1 comentario:

Averroes dijo...

Sabes? Me hiciste recordar que todos los días tengo que acordarme de cómo me llamo. Es un gran leitmotiv ese de acordarse de cómo se llama uno.
Y bueno. Las coas que uno ve o hace son siempre un relato muy elegante.