miércoles, 28 de mayo de 2008

Privilegios

Estoy en el paradero de la Telefónica. Ese en el que toma y deja pasajeros la 405.
Es martes, llueve copiosamente. Apenas puedo respirar por la nariz. Este resfrio es duro.
Hago la fila con todos, en silencio. Ya van 20 minutos, esperamos con paciencia.
Hoy no me mojé. Ando con mis botas Hush Puppies de cuero que impiden que me entre agua a los pies. Me protege del frío el abrigo rojo MNG que me regaló mamá hace 4 inviernos.
De pronto comienzan a caerme gotas en el pelo. El paradero tiene goteras.
Nunca tomo la 405, es en extremo lenta. Esta vez lo hago porque tengo hora al dermatólogo.
Tengo hora con el dermatólogo jefe de la Clínica Alemana.

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