lunes, 22 de septiembre de 2008

Mi cámara y yo

No se confundan, sigo odiando que me tomen fotos. Pero hace un par de años que mi cámara y yo nos hicimos más que buenas amigas. Tengo pena porque en mi último viaje se cayó al mar. Hice todo lo que pude pero no volvió a prender. Mi cámara murió y quién sabe cuánto tiempo pasará para que adquiera otra igual o mejor que esa. La extraño. Se cayó a mitad del viaje, ni siquiera sé si podré rescatar las fotos que tomé la primera mitad del mismo. No sé si la tarjeta que las contiene se murió con ella...

domingo, 21 de septiembre de 2008

Lo bueno...

Cuando uno tiene pena, debe tratar de acordarse de las cosas buenas.
Lo bueno de este 18: estar con mis primas, la estrella fugaz que vimos, el filete, el aire puro, los ostiones, las patitas de empanada de Rodrigo, las clases de cueca para Mathi y Noah, las empanadas caseras de la tía Mirta, la fonda improvisada, la cueva de la Quintrala, el pictograma, los panqueques con manjar, la cara de Baltazar cuando iba sobre la moto, Amelie corriendo libremente, cantar gritando temas de los prisioneros en el auto, las machas a la parmesana, el pan amasado del tío Álvaro, las caminatas, las papas fritas con los dedos en la madrugada, el guatón loyola, la consentida, la rosa con el clavel, tallarines con salsa y plateada, los ojos tiernos de Vicente, el carpaccio de locos, la conversación, la risa...

Mis Grandes Chilenos

Si me conocen, para nadie debe ser un misterio mi desacuerdo con el triunfo de S. Allende en el Concurso "Grandes Chilenos de nuestra historia". Sobre todo porque por el hecho sospechoso de que lideró el concurso como por 2 meses Arturo Prat y mágicamente una semana antes de finalizar las votaciones Allende comenzó a ganarle algunos días.
Así que, a modo de rendir un pequeño homenaje, nombraré (sin un orden de importancia) quienes son para mi los grandes chilenos de nuestra historia:
Alberto Hurtado

José Miguel Carrera

Bernardo O' Higgins

Manuel Rodríguez

Amanda Labarca

Diego Portales

Gabriela Mistral

Arturo Prat

Violeta Parra

Víctor Jara

Nicanor Parra

Benito Baranda

*Me parece una tontería que hayan candidateado a Lautaro. Seguramente se revolcaría en su tumba. ¿Cuándo se ha visto que los mapuche se consideren chilenos? Lo mismo pasa con los rapanui.
**Andrés Bello, aunque venezolano, seguramente podemos considerarlo un gran chileno.

martes, 16 de septiembre de 2008

XXY

El sexo nos hace hombres o mujeres, o las dos cosas

Cuando tenía 15 ó 16 años recuerdo una conversación que tuve con mi hermana en el Parque Arauco, estábamos almorzando en el patio de comidas. Fue una conversación corta, por eso la recuerdo casi textual. Le pregunté si acaso ella pensaba que el amor hacia una persona del mismo sexo sin declararse abiertamente gay no podía ser una forma más elevada de amor. Ya saben, como dice el cliché (que al menos yo cumplo al pie de la letra), enamorarse a tal punto de una persona que no signifique impedimento alguno cualquier rasgo físico. LLevándolo a un "extremo", que no importe si es hombre o mujer. Recuerdo que mi hermana me contestó que prefería no cuestionarse ese tipo de cosas. Y ahí quedé yo, sin la respuesta de uno de mis mayores referentes, con mis dudas adolescentes y con el asunto dándome vueltas hasta el día de hoy.
Por esa misma época vi la película los muchachos no lloran. Como se imaginarán mi confusión aumentó. Claro porque se me unía un nuevo elemento, ¿qué rayos pasa con los hermafroditas?
Digamos que a esa edad conocía el concepto claramente pero nunca había visto una película que me abofeteara la realidad que viven los hermafroditas. A todo esto, el término correcto es intersexualidad.
Cuando vi Boys don't cry decidí que cuando tuviera un hijo le enseñaría que existen 3 sexos y que él tiene total libertad de elegir con qué tipo se quiere relacionar. Creo firmemente que si uno educa a sus hijos de esa manera el mundo será un lugar mucho más tolerante. Si los niños crecen viendo eso como normal, que de hecho para mi lo es, no veo consecuencias negativas...todo lo contrario.
Toda esta vuelta para llegar a que hoy ¡por fin! vi la película XXY. Y ahora me surgen mil dudas. ¿Cómo permitimos que los padres decidan por sus hijos operándolos a los pocos días de vida, decidiéndo qué sexo quieren tener? ¿Cómo los denominamos en el carnet de identidad? ¿es justo poner hombre o mujer si ellos/ellas no quieren esas denominaciones?
LA frase de la película es cuando Alex le dice a su papá: "y si no hay algo que elegir".
Señores, señoritas ¿y si realmente no hay algo que elegir?

martes, 9 de septiembre de 2008

26.07.2008


Antes de mi, tú no eras tú,


antes de ti ,yo no era yo.


Antes de ser nosotros dos


no había ninguno de los dos,


no había ninguno de los dos.




viernes, 5 de septiembre de 2008

Tener miedo

Siempre le tuve miedo a casi todo. Eso de criarme en un colegio burbuja contribuyó mucho más a desarrollar la timidez con la que nací. Con el correr de los años me di cuenta que ya casi no le temo a nada, salvo un par de miedos que no superaré ni aunque cumpla 100 años. Sin embargo, muchas veces me someto voluntariamente a situaciones en las que sé que tendré miedo, para enfrentarme a él. Eso antes era del todo impensable.
Un miedo típico que nos meten los papás desde niños es esa huevada de no hablar con extraños. Cuando tenga hijos jamás les prohibiré eso, es muy choqueante. Es preferible decirle al cabro chico que no se puede ir a ningún sitio con un extraño y asunto arreglado.
El otro día me di cuenta lo mucho que hablo con extraños. Algo prácticamente imposible en mi época escolar en que los extraños eran un par de seres en las calles y las amistades de mis padres. Hoy hablo con cada persona que se me pasa por delante. Es de lo más raro. Y no puras huevadas como podrán imaginarse, no no. Incluso me han confesado infidelidades un par de taxistas. Eso es lo que yo llamo psicóloga express. Sí, porque resulta que me di cuenta que casi todo el mundo en el transporte público termina contándome su vida. Y no cualquier tontera como el clima o lo mal que funciona el transantiago. No, dramas reales. Me siento en algo así como los free hugs, claro que lo mío sería algo como free listening, o algo así, yo no sé inglés.
Incluso hay días en que hablo con más de una persona en la micro. Tomen en consideración que mi recorrido diario es al menos de una hora. La cifra ha aumentado dado que mi pololo me robó los audífonos del Ipod así que la gente me habla con más confianza. No quiere decir que antes no me hablaban pero era menos... dado que la gente tiende a querer que alguien que escucha música no quiere ser interrumpido. ¡Qué tontera esa!, pero bueno...
Me pongo en sus lugares y debe ser re-divertido contarle algo a alguien que no conoces, que no volverás a ver y que tiene total libertad para darte su opinión porque eres una persona que le importa un comino. Algo así como honestidad garantizada. Lo que no logro entender es porque en la mayoría de las ocasiones esto me ocurre en la micro y no en el metro. ¿Se han fijado como que toda la gente cambia en el metro? Todos vamos como robotizados, caminamos por la derecha, esperamos que salgan todos antes de subir, miramos los mismos afiches que ubican en las paredes y techos (algunos los conocemos de memoria). Es más, hasta la gente se porta mejor, casi no se ven papeles en el metro. Nunca he entendido por qué nunca veo personal de metro barriendo y a la vez no veo basuras en el suelo. La micro tiene algo mágico que no tiene el metro. ¿Será que es más lenta? ¿Será que la gente se siente más en confianza en las micros y el metro les parece muy frío? ¿Será la inmediatez y exactitud del metro lo que nos molesta para hablar? Digo que las micros son mágicas porque una micro es la responsable de que yo esté aquí escribiéndome, escribiéndoles. Más de algunos de ustedes habrá escuchado por mi boca (esa que no se calla nunca) la historia de que mis abuelos se conocieron en una micro y están casados hasta el día de hoy. Felizmente, según sé.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Un millón de cosas buenas

- El hombre que amo.
- Cirque du soleil Alegría.
- La familia.
- El olor del té de bergamota con rosas que me tomé hoy.
- El cielo.
- Mi disposición.
- La bufanda que me tejió mamá.
- Mi perra acurrucada a mi lado.
- Cantar gritando hasta que duele la garganta.
- Mis amigas a la distancia pero siempre mías.
- Tener al menos un ojo.
- Todos los libros en mi estante que no he leído y esperan por mi.
- Mis zapatillas cuadrillé (o como se escriba)
- Mi cámara fotográfica, Santiago, mis pies y yo.
- El 6 en taller de mi hermano.
- La conciencia de fumadora de mi hermana.
- La risa de Baltazar.
- Mi abuelo descansando después de una vida de trabajo.
- La visita en noviembre de mi tía, tío y primas.
- Un día menos para navidad.