miércoles, 25 de febrero de 2009

La otra.

Ya no soy Fernandita. No necesito la suerte que me desean. No sé cuántos podrán decir que al soplar las velas de la torta de cumpleaños no pidieron un deseo para sí mismos. No los necesito tampoco. Estoy donde quiero estar. Hago lo que quiero hacer. No tiemblo, mis piernas no se duermen. Suspiro, por un hombre maravilloso...que me quema con sus besos.
No hay conflictos en mi vida. No tengo un solo enemigo. Creo que cuando los tenga pensar en este momento me dará fortaleza para enfrentarlos. De amigos mejor no hablemos. Nunca los he tenido, no me resulta. Amigas sí, las suficientes, las precisas. Las que puedo soportar y que me soportan.
Mi familia, como todas. Con una oveja negra, un par de buenos ejemplos, otro par de genios, unos buenos para nada, etc. Como en todas las familias, pero los amo. Me caen como anillo al dedo. Somos compatibles, nos aguantamos a la perfección. Me enseñan y les enseño, es un trato justo.
El derecho... el camino fácil, una aspiración, un fracaso, un sueño, una desilusión, un vínculo indisoluble.

1 comentario:

Marco dijo...

Me parece que lo que has escrito es un resumen en el momento de tu vida...

Te felicito, si puedes describirla asi...sin siquiera dudar por un segundo.

Aunque permiteme dudar de su veracidad total.