martes, 7 de abril de 2009

Guiar, conducir, instruir, formar...


Soy lo suficientemente joven para pensar que aun puedo cambiar el mundo en algún pequeño sentido, pero lo suficientemente vieja como para borrar 5 años de mi vida a tontas y a locas.
No tiene sentido que se nos pida a los 18 años decidir lo que queremos hacer el resto de nuestras vidas.
Aunque la idea de college de la PUC me parece un negocio bastante peligroso y sucio, en su esencia hasta simpatizo con ella.
Si diera la PSU en diciembre, probablemente no postularía a derecho. Lo haría para dedicarme a artes más nobles (en el buen sentido de la palabra) como la pedagogía. Pero eso sólo lo puedo decir hoy, en que llevo 5 años estudiando derecho y cada día me decepciona más. Porque día por medio personas de esta profesión nos escupen cosas como la LGE. Y no me digan que este desastre es netamente del Congreso, del Ejecutivo o de Mickey Mouse. No, esos cretinos tienen asesoría jurídica, de la peor calaña.
Trato de imaginar en mi mente un empleo más hermoso y más noble que el de ser profesor y no concibo otro.
Ver las miradas atentas de los niños, sorprenderlos con relatos de los antiguos, hacerlos reflexionar sobre las causas y las consecuencias de los hechos...es algo que me parece sumamente atractivo y gratificante.
Siento rabia que en mi país la docencia esté tan desprestigiada. Que los alumnos que cursan dicha carrera, en su mayoría, son personas con tan bajo rendimiento no tuvieron más alternativa.
¿Queremos un país de idiotas, de incultos, de personas sin inquietudes? ¿Un país que por lo mismo no pueda surgir?
Para surgir necesitamos personas preparadas. Niños y Niñas que desde su infancia simpaticen con las distintas ciencias y con los libros...con profesores de calidad que los motiven a aprender, a interesarse, a investigar.
Niños a los que cuando crezcan no les metan el dedo en la boca, como a nosotros...

2 comentarios:

[Sinconsciente] dijo...

Gracias por la mirada que tienes de los profes. Cierto es que es una carrera para cambiar el mundo, entre otras cosas. Cuando a mí me preguntaron, la primera clase en la U, por qué entré a pedagogía, no dije lo mismo que todos ("entré por vocación") dije "porque quiero cambiar el mundo". Ni te explico la reacción en cadena.
Tu texto es muy certero.
Realmente me gustó lo que escribiste. Llegué de puro ocioso, leyendo blogs al azar para que esta larga noche pase rápido.

Felipe Miranda G. dijo...

concuerdo plena y absolutamente contigo, nada más que decir...