domingo, 26 de abril de 2009

Muérdete la lengua

El jueves, en el estacionamiento de la Clínica Alemana, mientras esperaba que papá estacionara el auto, escuché como una pareja joven se peleaba. Ella le recriminaba que vez que podía él le enrostraba lo gorda que estaba. Solidaricé con la compañera y tanto como mi cuello me lo permitió...le di la mirada más odiosa que pude al cretino. Es que me dio una tortícolis infernal que me tomó hasta el hombro derecho, de un momento a otro.
Infeliz, pensé para mis adentros...¿acaso la sensatez se ha extinguido y la gente no se sabe callar?

Hay cosas que definitivamente por una u otra razón no deben decirse.
Y no es que crea que haya que hacerle un monumento a los cartuchos o algo así.
No, nada de eso, es simplemente que hay veces en la vida en que hay que saber cerrar la boca.
Si no, miren a Piñera. ¿Quién lo mandó a decir semejante barbaridad?

Todos sabemos que efectivamente Emita se salvó y quedó sin daño neurológico porque es hija de un ministro. Claro porque el hijo de la Sra. Juanita que vive en la Pintana NO tiene un helicóptero disponible si se ahoga en una piscina y tampoco tiene un equipo médico como el de la Clínica Las Condes cuidándolo. Menos tiene una nana conocedora de los primeros auxilios. Todos sabemos que lo que dice Piraña es cierto pero...¿había que decirlo?

Retomando el caso de la jovenzuela subida de peso. Si al idiota de su novio tanto le molesta que tenga unos kilos de más ¿por qué no se busca otra? ¿Es acaso un imposible que se nos quiera tal y como somos? ¿Vimos muchas películas de Disney cuando pequeñas? Lo que me molesta es que las personas no miden sus palabras y los efectos de las mismas.

Pensando en la crisis de la sensatez, mientras me inyectaban tramal, comencé a pensar en la crisis de la confianza, de la lealtad, de la palabra empeñada y de la amistad. En fin, hay cosas que simplemente no deben decirse...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo creo que lo que dice Piñera es una pequeña manipulación para sus malvados planes: la niña esta se salvó porque sus padres tenían plata, no porque fuera un ministro. Pero si el séptimo hombre más rico de shile hubiese dicho eso se estaría pisando la maguera con la que estaba regando.